Aveces somos tan egoístas que nisiquiera vemos nuestras virtudes, como yo un pseudo-narcisista que le enorgullece su existencia y rastro por sobre todas las cosas. Me siento lo mejor, me rodeo de lo mejor y merezco solo lo mejor... Quizá es esto lo que gatillo que tú y yo nos separáramos. Pero apesar del gigantesco amor propio y mi honor de hierro aún me duele el hecho de que no estés aquí...
No hay comentarios:
Publicar un comentario